Crece la crispación en Pilarica por el cierre de su principal paso y la falta de alternativa

Los vecinos decidirán esta tarde si boicotean los actos de inauguración del Ave a León
JORGE MORENO | VALLADOLID

Cien días después de que se constituyera la actual Corporación municipal, el nuevo equipo de Gobierno formado por ocho socialistas y los cuatro ediles de Valladolid Toma la Palabra (VTP) se enfrenta a un problema vecinal que pudiera derivar en un conflicto de orden público en los próximos días.

Y es que el cierre total el pasado 15 de septiembre del paso a nivel del tren por el barrio de Pilarica, abierto hace más de 40 años, ha dejado roto en dos mitades por la vía del tren a esa zona de la ciudad.

Ha sido en estas casi dos semanas, mientras las máquinas de Adif preparan los equipos para que circulen los Alvia y Avant, cuando los vecinos se han dado cuenta de las consecuencias que para sus vidas ha tenido la decisión adoptada por el Ministerio de Fomento, a través del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). La clausura para los vehículos supone que más del millar de vecinos que residen en la zona más nueva (Plan Parcial Santos-Pilarica) tengan que dar un rodeo para poder trasladarse hasta el centro, o llevar a sus hijos a colegios públicos, como el Gabriel y Galán, o los privados de La Inmaculada y Santa María La Real de Huelgas.

Pero también para acudir a las facultades de Económicas, Filosofía y Letras o Ingenieros Industriales. En este caso, el tránsito en coche debe hacerse por Juan Carlos I para pasar por Vadillos o Plaza Circular. Una segunda opción es la de dirigirse por la Ronda exterior para salir a barrio España y al Camino del Cementerio, hasta llegar al centro.

Nuevo túnel

Después de años de espera para conocer el futuro de este paso, el 20 de abril el entonces alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, convocó a la prensa para informar de la decisión asumida por todo su equipo de aceptar la supresión del paso.

Pero lo hizo con el compromiso de que el Ministerio de Fomento abriese un nuevo túnel, entre las calles Nochevieja y Andrómeda, a escasos 400 metros del actual. De la Riva se justificó alegando que era la única alternativa que el Gobierno central daba, pues no aceptaba un paso en superficie «tan peligroso», mientras trataba de impulsar la imagen de la Alta Velocidad nacional e internacional mirando a la Meca.

Eso sí, el regidor arrancó a Adif los tres millones de euros que costará esta infraestructura, que debería de estar concluida a primeros de 2016. Sin embargo, ni las máquinas han entrado, ni el trámite de las expropiaciones ha finalizado.

«Es imposible que este túnel este abierto en enero, y aún dando por válido este plazo, el problema de Pilarica es de ahora mismo. ¿Por dónde pasamos? La planificación no ha existido ya que primero tenía que haber sido la alternativa y luego el cierre del paso a nivel», explican desde la Asociación de Vecinos, cuya sede al otro lado de la vía también se ve afectada por este corte de vallas.

El colectivo vecinal, que se volverá a reunir esta tarde en la Plaza Rafael Cano para decidir si mantienen la protesta el día previsto para la inauguración por parte de la ministra Ana Pastor de la nueva línea a Palencia y León, no comparte las afirmaciones de inseguridad para vehículos y personas.

«Es cierto que el paso tiene mucho tráfico diariamente, pero tambien lo es que con la señalización de que dispone no hemos visto ningún accidente por error. Lamentablemente, las muertes que ha habido han sido por suicidos, es decir, por actos voluntarios de las personas, del mismo modo que se pueden tirar desde el Puente Mayor», dicen desde la Asociación. Esta semana, tanto el alcalde, Óscar Puente, como el edil de Urbanismo, Manuel Saravia, plantearon a los vecinos la posibilidad de construir una pasarela peatonal por encima de la vía, como la que se instaló en 2007 en la Carretera de la Esperanza.

La propuesta pretendía combatir el temor de los peatones que actualmente cruzan de un lado a otro de la vía por el paso subterráneo, de unos 10 metros, situado en la Plaza Rafael Cano cerca de la iglesia.

Pero esta opción no resuelve la del tránsito rodado, cuya alternativa también estudía Urbanismo. Una posibilidad sería rebajar la actual superficie de la plaza Rafael Cano para que mediante un amplio espacio abierto, desde donde está la iglesia, los vecinos pudieran pasar por debajo de las vías, que quedarían como si fueran un puente. Ello permitiría cruzar a peatones y bicicletas.

Fuente: El Norte de Castilla

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: