¿Quién es Carlos Sánchez Magro?


Carlos Sánchez Magro nació en plena Castilla, en Valladolid, el 26 de julio de 1944 de padres maestros que le educan en casa hasta los nueve años, cuando estudia la preparatoria para el ingreso de bachiller en el Instituto Zorrilla. Es un niño despierto, emprendedor y aventurero con iniciativa en los juegos infantiles.

Adquiere una formación cristiana; entroncada en ella vendrá su predilección por las gentes sencillas y su opción por los menesterosos.

Traba amistad profunda y duradera con Jesús Brizuela, un vecino de la familia cuyo padre era taxista. Detalle decisivo, porque con él adquiere la afición a la mecánica reparando las averías, muy frecuentes en los coches de la época. La experiencia adquirida será fundamental para su posterior habilidad en el montaje y puesta en marcha de telescopios y otros instrumentos.

Crece y se convierte en un apasionado por la naturaleza que conoce al recorrer en su juventud el paisaje de su amada Castilla. Quienes le conocieron de cerca afirman que la llevaba en el alma. Pasaba horas por sus campos admirándola en cualquier época, ya fuera invierno soportando temperaturas bajo cero o en el cálido verano antes y después de la siega.

Se desplaza a Madrid para estudiar Ciencias Físicas, lo que supuso un importante esfuerzo económico paterno recompensado con su brillante carrera posterior. Sus aficiones son tan amplias que ha de estudiar por las noches. Pero ello está lejos de ser un obstáculo debido a su dilatada capacidad de trabajo.

En Madrid su afición a la Astronomía progresa junto a su amigo Eduardo Battaner. Ambos jóvenes llegarán a ser astrofísicos de renombre en el panorama científico español.

Recién licenciado comenzó a trabajar en el Departamento de Astronomía y Geodesia de la Universidad Complutense de Madrid y en octubre de 1968 se desplaza a Tenerife con el fin de realizar triangulaciones geodésicas mediante la observación de satélites. Allí Francisco Sánchez le reclutó para su proyecto de organizar el instituto de astrofísica español germen del futuro IAC.

Tras su llegada a Canarias comienza a impartir docencia a futuros ingenieros y físicos en materias como física, óptica, electricidad, astronomía infrarroja y más adelante, instrumentación y técnicas astronómicas. Esta última asignatura la inaugura durante el curso 1975/76 dentro del Programa Nacional para Formación de Investigadores en Astrofísica, uno de los pilares fundamentales para reunir la cantera científica del futuro IAC.

Al mismo tiempo realiza cursos de doctorado, pone en marcha un instrumento para medir la luminiscencia atmosférica y es designado enlace para la colaboración científica entre el Imperial College de Londres y el Observatorio del Teide con la mirada puesta en desarrollar la astronomía IR.

Carlos Sánchez Magro trabajandoLlega 1972, año en que obtiene en la Universidad de La Laguna el grado de Doctor en Ciencias Matemáticas, con la calificación de sobresaliente cum laude por su tesis “Luz Zodiacal y Actividad Solar”, dirigida por Francisco. Dos años más tarde gana en concurso oposición la plaza de profesor adjunto de “Óptica y Electricidad”. Su camino académico le llevará a ocupar la cátedra de Astrofísica (Instrumentación y Técnicas) en la Facultad de Química de la Universidad de La Laguna en 1984. Por aquel entonces aún no se había creado la Facultad de Físicas.

Su total dedicación a la investigación científica, la instrumentación, la docencia, la dirección de varias tesis doctorales y la publicación de numerosos artículos científicos le mantienen ocupado hasta el punto de tener que “dormir deprisa” según sus propias palabras.

Para Francisco Sánchez, fundador y director del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), fue “su mejor y más eficaz colaborador”. La participación de Carlos Sánchez Magro en el proyecto de creación de este instituto de investigación puntero fue pieza clave, aportando sus habilidades técnicas, capacidad investigadora, entusiasmo y buen hacer.

En palabras de Francisco Sánchez, “A la hora de poner en pie este centro de excelencia astrofísica fue fundamental no solo la calidad de los cielos canarios sino también la consideración y puesta en valor de la imbricación entre la ciencia básica y la instrumentación científica que produce tecnología avanzada de la que posteriormente se aprovecha el tejido empresarial”.

Y es precisamente el desarrollo de instrumentación astronómica uno de los campos donde se distingue Carlos Sánchez, promotor del Área de Instrumentación del IAC, diseñando y construyendo, entre otros instrumentos, el IAC 80, un pequeño telescopio avanzado, y participando en la instalación de un telescopio infrarrojo de 1,5 metros en el Observatorio del Teide el mayor de su época y el primero concebido para observar en este intervalo espectral, para el que diseñó el detector de infrarrojo de 32 elementos. En su memoria, hoy este telescopio lleva su nombre.

Encargado del desarrollo y puesta en marcha de la instrumentación científica en el IAC, lo llevó a cabo de forma tan eficaz que hoy en día es uno de los puntos fuertes de esta institución. Asimismo, el Profesor Sánchez Magro diseñó el primer instrumento científico español para la observación desde el espacio, un espectrofotómetro infrarrojo que formó parte del satélite ISO (Infrared Space Observatory) de la Agencia Europea del Espacio.

Gracias a la fecunda labor precursora de este vallisoletano que creó escuela, hoy día se están alcanzando cotas tecnológicas únicas, como la construcción del instrumento EMIR (Espectrógrafo Multiobjeto InfraRrojo) para el Gran Telescopio Canarias, destinado a obtener imagen y espectroscopía de muchos objetos simultáneamente en el infrarrojo cercano

Carlos Sánchez Magro en una reuniónEn la inauguración del IAC, fue condecorado con la Encomienda de la Orden de Alfonso X el Sabio, como persona destacada en la fundación de este Instituto. Pero se negó a recogerla públicamente en honor a sus principios.

También da idea de la inquietud, diversidad y amplitud de intereses de este investigador, el hecho de que fuera pionero también de la implantación en Canarias de las energías renovables. Organiza el primer curso sobre energía solar, que formó a los expertos primordiales en esta materia. Además desarrolla un concentrador solar, origen de la empresa Energía Solar Española.

Padre de tres hijas, Carlos Sánchez Magro, hombre sencillo, investigador, tecnólogo, catedrático de Astrofísica, miembro de la Unión Astronómica Internacional, entusiasta de la música de Ennio Morricone y enemigo de protocolos, murió prematuramente en Tenerife el año de 1985.

Carlos y la astronomía IR

La detección infrarroja se inició en los 1970 y supuso en esa década y la siguiente un gran avance tecnológico.El dominio de este rango espectral requería desarrollar nuevas técnicas, como la construcción de detectores IR enfriados a temperaturas criogénicas, interferómetros de IR, el filtrado y “resta” de la propia radiación IR del entorno (incluso el mismo telescopio emite en IR) así como de los provenientes de la atmósfera terrestre que contaminan las medidas. Esto último implica el conocimiento de la turbulencia atmosférica y la optimización de los detectores. Todos estos retos y problemas técnicos, procedimentales y de análisis e interpretación de datos fueron resueltos por Carlos trabajando de forma infatigable en muchas ocasiones en colaboración con Mike Selby del Imperial College de Londres. Ambos formaron la pareja seminal de la detección IR en nuestro país.

Se puede considerar a Carlos Sánchez el padre de la Astronomía Infrarroja española al formar a los primeros astrónomos españoles en este campo, obtener los primeros resultados científicos (por ejemplo el primer mapa infrarrojo del disco de Nuestra Galaxia), realizar las primeras publicaciones y desarrollar los primeros instrumentos para este ámbito de la investigación astrofísica. Esta es la razón por la cual el telescopio infrarrojo de 1,5 metros lleva hoy su nombre, “Telescopio Carlos Sánchez”.

Estamos hablando de un pionero en la Astronomía Infrarroja, un campo de investigación de importancia fundamental para obtener datos que en el espectro visible no se muestran. La radiación que viene de los objetos celestes es oscurecida en el rango óptico o visible por polvo, mientras que en el rango infrarrojo puede penetrar a través las zonas de polvo interestelar aportando conocimiento sobre lo que hay al otro lado de esos lugares opacados, como el centro de nuestra galaxia o las zonas de nacimiento de estrellas.

Empezó estudiando la calidad de las cumbres canarias para la observación astronómica en IR y demostró sus favorables condiciones. Más tarde, siguiendo con su meticulosa forma de ser, desarrolló los instrumentos necesarios para esta disciplina como fotómetros, telescopios, cámaras, interferómetros y finalmente, en colaboración con otros científicos los utiliza, dando a la luz numerosos artículos sobre estudios en el IR cercano de cuerpos tan variados como la corona solar, estrellas binarias, regiones H II, nebulosas planetarias, galaxias…

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