«¿Hasta qué punto merecen la pena estos dolores de cabeza?»

MARÍA EUGENIA DE LA TORRE OBLIGADA A COMPRAR LA SEGUNDA PLAZA

17.09.08 -R. B.| VALLADOLID

En el 2006 apareció como adjudicataria de una Vivienda
de Protección Oficial en Los Santos-Pilarica pero ahora se ve obligada
a comprar una segunda plaza de garaje. María Eugenia de la Torre
recibió la noticia «con toda la ilusión del mundo, ya que me habían
denegado la casa dos veces. El día de la reserva, la promotora nos dio
para firmar el contrato, que incluía trastero, garaje y una segunda
plaza. Nos dijeron que si no firmábamos nos quitaban de la lista: era
imprescindible adquirir esa segunda plaza de garaje para acceder a la
vivienda», relata.
La promotora les ofreció pagar todo en el mismo
préstamo, «pero VIVA dijo que no podía ser en el caso de la segunda
plaza. Supone un gasto extra de 24.000 euros con los que no contábamos.
La promotora reconoció que no se podía incluir todo en el mismo
préstamo, pero continuaba incluyendo la segunda plaza».
El problema de esta afectada casi empeora con la subida
del precio del módulo. «Estuvimos a punto de vernos afectados por el
retraso de la promotora, pero finalmente no fue así. Mi piso cuesta 28
millones de pesetas con la segunda plaza. Sin ella, 24 millones. De
habernos aplicado la subida, habrían sido 32 millones», aclara. Una
considerable subida de precio por la que no está dispuesta a firmar el
contrato de la segunda plaza de garaje, «pero si no, no nos dejan
firmar el de la vivienda. A nosotros nos han dicho que si no
renunciamos por escrito a la casa no nos la pueden quitar, pero para la
segunda plaza no hay ayudas y te trastoca las cuentas que has hecho
durante mucho tiempo», argumenta.
En este momento, María Eugenia está «a la espera de
firmar y que se construya la casa sin que nos obliguen a adquirir el
garaje adicional. También pedimos que, si alguien se echa atrás, nos
devuelvan la fianza de 3.000 euros que entregamos». Pero, ¿renunciará a
su vivienda esta vecina? «Ahora es esa cantidad, pero luego… no se
sabe qué puede pasar. ¿Hasta qué punto merecen la pena estos dolores de
cabeza? Han incumplido plazos y nos han mentido, pero cada uno tenemos
nuestros derechos. Ahora que baja el precio de la vivienda… es para
pensárselo. Queremos vivir felices y tranquilos, pero lo estamos
pasando fatal», finaliza.

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